Infancia

Rueda por mi mente un lindo pesar

el atardecer de una vida que no quiere acabar

busco sin retorno el árbol de mi sabiduría

pero lo único que encuentro no son más que mentiras

¿Quién dijo que la niñez no es eterna?

¿quién dijo que la luz no dura?

sólo vive en la niñez aquel que sueña

sólo la luz alcanza el coyote que madruga

son los prados lugar de recogimiento

son los cielos centro de ensoñamiento

pero no existe un mundo más dulce y bello

que tener a tu madre en brazos acariciándola el cabello

Adiós infancia y sueño de vida

adiós mi vida llena de sueños

la esperanza nos da alimento y comida

para así de nuestros sueños poder ser dueños.

En un rincón la niña lloraba

porque no había nada que la preocupara

todos aquellos que la rodeaban

sufrían por motivos de la vida

pero la niña en su vida sólo tenía alegría

todo aquello la perturbaba

porque ella en su mente no entendía

`porqué la gente sufría

su amor hacía aquellas personas,

la hizo llenarse de dolor

porque aunque no conociera el horror

una chispa le salpicaba, eh sí

ella tenía un don,

y era el de ser por siempre feliz.

Me pica algo en el alma

y no descubro que es

sin quererlo me acecha y nisiquiera lo ves

ojalá pudiera yo saber

qué es lo que debo hacer

para rascar mi picor interno

y no morir en el intento

mis uñas marcadas es´tan en mi cuerpo

por quitarme esta coraza de piel

y poner de este modo a descubierto

todo lo que en mi alma pinté.

Shira. Año 2000.

Desamor

Busco un paraíso real

busco una leyenda fantástica

porque en mi cabeza sólo tengo mística

porque lo único que hago es fantasear

quiero llorar para desprender de mi todo aquello que tanto me hace sufrir

pero lo único que he logrado esgrimir son las palabras: seguir, seguir, seguir…

pero siempre hay algo que fastidia mi plan

no son más que las reflexiones que mi mente han tomado como el mal

deseo poder escapar y que nadie me pueda atrapar

pero siempre hay algún obstáculo que me hace desmoralizar

son aquellas palabras que a todo el mundo le duelen

y son

Ya no te puedo amar, pero no te preocupes que otro pronto podrás encontrar..

Epifanía

Epifanía de un día cualquiera en las puertas de llegar a algo, no sé qué, pero a algo que supondrá una inflexión.

Revivo millones de veces este estado, pero tengo que decir que cada vez menos a lo largo de los años. Sentada puedo ver y analizar qué ocurre a mi alrededor, mientras vivo, mientras realizo rutinas no paro a analizar, no paro a desarrollar, y añoro esos momentos de pausa, donde el mundo era yo, y mi realidad, la que no cuadraba con lo que de verdad sucedía.

He aprendido de la vida que a más ilusión más decepción, con lo que trato de controlar lo que me lleva a una catástrofe inminente, tal vez demasiadas expectativas, demasiados sueños, demasiadas esperanzas, me han defraudado.

Paradojas hacen hacerme caer en un mundo subterráneo, dónde sólo yo puedo alcanzar llegar. Implico lo justo para no ahondar en lo más profundo, porque sigo creyendo en el ser perfecto, compatible, que me haga trepar esos muros que no fui capaz de construir, que no me enseñaron a tejer, esos muros que fui formando piedra a piedra.

Existimos, los llamados “románticos”, y seguimos creyendo en el azar aunque a veces no arriesguemos, y seguimos creyendo en la vida aunque con los años se apague y seguimos creyendo en la gente que pondría una mano en el fuego por ti aunque tú no lo hicieras…

Seguimos creyendo en esos cuentos que nos contaban cuando éramos pequeñas porque si no creemos en eso en qué debemos creer…

Shira 27/10/2021

Reflejos

Me encanta el reflejo de las luces en el asfalto mojado, noche cerrada, sin luna y expectativas vagas. Sólo una secuencia de escenas pasadas, de películas de adolescencia, encuentros fortuitos, tardes de cien horas dedicadas a imágenes que te retraen a otro mundo, a otras épocas. Me gusta la lluvia sobre la materia, cómo reacciona, cómo cambia su sentimiento, y la alegría se convierte en nostalgia. Cómo lo que te agotaba ahora añoras.

Me gusta el otoñó, la lluvia, la melancolía, las hojas caídas, los tonos marrones, el olor a mojado, el sonido chasqueante de la lluvia contra los soportales. Porque esto hace que la gente busque calor, busque unos brazos sobre los que estar, y recuerde , recuerde lo que dejó caer…

Momentos

En algún momento fuiste importante, en algún momento dedique todo pensamiento a tí… sin desear nada más… hubo un momento que fue solo tuyo..y tal vez supiste verlo, o tal vez no. Pero ese momento fue sólo tuyo y de nadie más, y nunca lo borraría de mi ser, de mi recuerdo, de mí. No dejaría que pasara desapercibido, y no fue así, ese momento, es como la vida, lo retuve lo más que pude, lo succioné, exprimí, al máximo y obtuve el zumo perfecto para una mañana…

Los pequeños detalles

Y así de sencilla soy: 

Me gusta el crujir del pan recién hecho, despertarme por las mañanas con la luz que el sol irradia, las tardes lluviosas y con truenos, sabiendo que puedo estar en casa protegida, aunque me encanta salir a pasear y empaparme en los días lluviosos. Todos los sentidos se agudizan bajo la lluvia. 

Los fines de semana con reuniones caseras, llenas de juegos de mesa y anécdotas, me encanta tomarme una copa de vino una tarde otoñal mientras leo un libro, si es mejor oyendo a Coldplay o Phil Collins, que parece que hicieron la lista perfecta para mis otoños en casa. O cuando llega la hora de irse a dormir y la cama está helada, me encanta patalear y chillar hasta que se calienta…es tan reconfortante el calor que se reúne. Me encanta que me den un beso de buenos días, eso significa que alguien estuve contigo toda la noche y que agradece tenerte al despertar. Me gusta soñar y por las mañanas me encanta poder contar cada sueño realista (o surrealista) que tengo, me hace sentir bien contarle a alguien lo que mi inconsciente dice. 

Y sigo soñando, sin poder contarlo, pero siempre, seguiré soñando y disfrutando de las pequeñas cosas que la vida nos ofrece, porque es lo que al final nos queda, los pequeños detalles.